Romanos es universalmente aceptado como canónico y es considerado la exposición más sistemática de la teología de Pablo. Fue escrito a la comunidad cristiana diversa en Roma, compuesta por creyentes tanto judíos como gentiles.
Romanos
Capítulo 11
Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? cómo se queja ante Dios contra Israel, diciendo:
Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme.
Pero ¿qué le dice la respuesta divina? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.
Y si por gracia, ya no por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
¿Qué, pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
Y David dice: Sea su mesa hecha por lazo y por trampa, por tropiezo y por retribución;
oscurézcanse sus ojos para que no vean, y encorva su espalda para siempre.
Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; mas por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.
Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,
por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.
Porque si el haberlos desechado es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?
Si las primicias son santas, también lo es la masa entera; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
Y si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,
no te jactes contra las ramas; y si te jactas, no eres tú el que sustenta la raíz, sino la raíz a ti.
Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.
Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.
Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
Y ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.
Porque si tú fuiste cortado del olivo que por naturaleza es silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes acerca de vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.
Y éste será mi pacto con ellos, cuando quite sus pecados.
Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por amor de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
Porque los dones y el llamamiento de Dios son irreversibles.
Porque así como vosotros en otro tiempo no creísteis a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos,
así también éstos ahora no han creído, para que por la misericordia que habéis alcanzado vosotros, ellos también alcancen misericordia.
Porque Dios sujetó a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
¿O quién le dio a él primero, para que le sea recompensado?
Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.