Romanos es universalmente aceptado como canónico y es considerado la exposición más sistemática de la teología de Pablo. Fue escrito a la comunidad cristiana diversa en Roma, compuesta por creyentes tanto judíos como gentiles.
Romanos
Capítulo 3
¿Qué ventaja, pues, tiene el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión?
Mucho, en toda manera. Ciertamente, primeramente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.
¿Pues qué, si algunos fueron incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho vana la fe de Dios?
De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando fueres juzgado.
Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.)
De ninguna manera; de otra manera, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?
Y si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador?
¿Y por qué no decir (como somos calumniados, y como algunos afirman que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? La condenación de los tales es justa.
¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; porque ya hemos acusado a judíos y a griegos, que todos están bajo pecado.
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.
Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
su boca está llena de maldición y de amargura;
sus pies se apresuran para derramar sangre;
quebranto y desventura hay en sus caminos;
y el camino de paz no conocieron;
no hay temor de Dios delante de sus ojos.
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, a los que están bajo la ley lo dice, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la ley y por los profetas;
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.
Así, pues, concluimos que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles.
Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.
¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.