1 Corintios es universalmente aceptado como canónico. Es una de las epístolas paulinas más citadas, que aborda problemas prácticos y teológicos en una iglesia primitiva dividida.
1 Corintios
Capítulo 14
Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.
Porque el que habla en lengua extraña, no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu hable misterios.
Mas el que profetiza, habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que también las interprete, para que la iglesia reciba edificación.
Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablase con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?
Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de tonos, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?
Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?
Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que se dice? Pues hablaréis al aire.
Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo; y ninguno es sin significado.
Pero si yo ignoro el significado de lo que se dice, seré extranjero para el que habla, y el que habla será extranjero para mí.
Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.
Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.
Porque si yo oro en lengua extraña, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
De otra manera, si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de un ingenuo, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias, puesto que no sabe lo que has dicho?
Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado.
Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;
pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua extraña.
Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero en el modo de pensar, sed adultos.
En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía es señal, no a los incrédulos, sino a los creyentes.
Por tanto, si toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran algunos indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?
Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, él es juzgado por todos, y es discernido por todos;
lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.
¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.
Si alguno habla en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.
Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.
Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.
Pero si a otro que está sentado le fuere revelado algo, calle el primero.
Porque podéis todos profetizar uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados.
Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas;
pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,
vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.
Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.
¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado?
Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.
Mas el que ignora, ignore.
Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.
Pero hágase todo decentemente y con orden.