🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

2 Corintios es universalmente aceptado como canónico. Es la carta más personal y autobiográfica de Pablo, que revela sus luchas apostólicas, sufrimientos y corazón por la iglesia.

2 Corintios

Capítulo 1

1

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya:

2

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,

4

el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

5

Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

6

Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.

7

Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.

8

Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que hasta perdimos la esperanza de conservar la vida.

9

Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;

10

el cual nos libró de tan gran muerte, y nos libra; en quien esperamos que aún nos librará,

11

cooperando también vosotros a nuestro favor con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.

12

Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.

13

Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también conocéis; y espero que hasta el fin las conoceréis,

14

como también nos conocisteis en parte, que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, en el día del Señor Jesús.

15

Con esta confianza quise ir primero a vosotros, para que tuvieseis segunda gracia;

16

y de vosotros pasar a Macedonia, y de Macedonia volver otra vez a vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea.

17

Así que, pensando esto, ¿usé quizás de liviandad? ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mí el Sí y el No?

18

Mas por la fidelidad de Dios, nuestra palabra a vosotros no es Sí y No.

19

Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, por Silvano y por Timoteo, no ha sido Sí y No; sino que ha sido Sí en él.

20

Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para gloria de Dios.

21

Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios;

22

el mismo que también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

23

Mas invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que para no seros gravoso, no he pasado todavía a Corinto.

24

No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que somos colaboradores de vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

1 / 13
59corintios2 em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible