1 Tesalonicenses es universalmente aceptado como canónico y es ampliamente considerado como la primera carta de Pablo, posiblemente el libro más antiguo escrito del Nuevo Testamento (c. 50-51 d.C.).
1 Tesalonicenses
Capítulo 1
Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,
recordando sin cesar delante de nuestro Dios y Padre la obra de vuestra fe, el trabajo de vuestro amor y la paciencia de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
Porque sabemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección,
pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.
Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,
de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los que han creído en Macedonia y en Acaya.
Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que no tenemos necesidad de decir nada.
Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.