🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

1 Tesalonicenses es universalmente aceptado como canónico y es ampliamente considerado como la primera carta de Pablo, posiblemente el libro más antiguo escrito del Nuevo Testamento (c. 50-51 d.C.).

1 Tesalonicenses

Capítulo 2

1

Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no fue vana;

2

pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.

3

Porque nuestra exhortación no procede de error ni de impureza, ni es por engaño;

4

sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

5

Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni de pretextos para avaricia; Dios es testigo;

6

ni buscamos gloria de los hombres, ni de vosotros ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.

7

Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.

8

Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.

9

Porque recordáis, hermanos, nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.

10

Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprochablemente nos comportamos con vosotros los creyentes;

11

así como también sabéis de qué modo exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, como el padre a sus hijos,

12

y os encarecíamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.

13

Por lo cual también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual también actúa eficazmente en vosotros los que creéis.

14

Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues también vosotros padecisteis de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellos padecieron de los judíos,

15

los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos persiguieron; no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,

16

impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman siempre la medida de sus pecados, pues la ira ha venido sobre ellos hasta el extremo.

17

Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo (de vista, no de corazón), tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro.

18

Por lo cual quisimos ir a vosotros (yo Pablo ciertamente una y otra vez); pero Satanás nos estorbó.

19

Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, en la presencia de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?

20

Porque vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo.

2 / 5
1 Tessalonicenses em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible