🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

1 Tesalonicenses es universalmente aceptado como canónico y es ampliamente considerado como la primera carta de Pablo, posiblemente el libro más antiguo escrito del Nuevo Testamento (c. 50-51 d.C.).

1 Tesalonicenses

Capítulo 3

1

Por lo cual, no pudiendo soportar más, acordamos quedarnos solos en Atenas,

2

y enviamos a Timoteo, nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros acerca de vuestra fe,

3

a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.

4

Porque ya estando con vosotros, os decíamos de antemano que íbamos a padecer tribulaciones, como ha sucedido y sabéis.

5

Por eso también yo, no pudiendo soportar más, envié a Timoteo para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase vano.

6

Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos como también nosotros a vosotros,

7

por esto, hermanos, en medio de toda nuestra aflicción y angustia, fuimos consolados de vosotros por vuestra fe;

8

porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.

9

¿Qué acción de gracias podemos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios,

10

orando de noche y de día con sumo ruego, para que veamos vuestro rostro y completemos lo que falta a vuestra fe?

11

Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirijan nuestro camino a vosotros.

12

Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también nosotros os amamos,

13

para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

3 / 5
1 Tessalonicenses em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible