1 Tesalonicenses es universalmente aceptado como canónico y es ampliamente considerado como la primera carta de Pablo, posiblemente el libro más antiguo escrito del Nuevo Testamento (c. 50-51 d.C.).
1 Tesalonicenses
Capítulo 5
Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que os escriba;
porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.
Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.
Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
Pero nosotros que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
quien murió por nosotros, para que ya sea que vivamos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
Por lo cual, consolaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.
Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;
y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
Asimismo os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.
Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
Estad siempre gozosos.
Orad sin cesar.
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
No apaguéis el Espíritu.
No menospreciéis las profecías.
Examinadlo todo; retened lo bueno.
Absteneos de toda especie de mal.
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
Hermanos, orad por nosotros.
Saludad a todos los hermanos con ósculo santo.
Os conjuro por el Señor, que esta carta sea leída a todos los santos hermanos.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén.