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2 Timoteo es universalmente aceptado como canónico. Es ampliamente considerado como la última carta de Pablo, escrita desde una fría mazmorra romana poco antes de su martirio (c. 67 d.C.).

2 Timoteo

Capítulo 4

1

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,

2

que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

3

Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,

4

y apartarán el oído de la verdad y se volverán a las fábulas.

5

Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

6

Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.

7

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

8

Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

9

Procura venir pronto a verme;

10

porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica; Crescente a Galacia, Tito a Dalmacia.

11

Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.

12

A Tíquico lo envié a Éfeso.

13

Cuando vengas, trae la capa que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos.

14

Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus obras.

15

Guárdate tú también de él, porque en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras.

16

En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.

17

Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que oyesen todos los gentiles; y fui librado de la boca del león.

18

Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

19

Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo.

20

Erasto se quedó en Corinto, y a Trófimo dejé en Mileto enfermo.

21

Procura venir antes del invierno. Eúbulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos.

22

El Señor Jesucristo sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén.

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