Tito es universalmente aceptado como canónico. Es una de las tres Epístolas Pastorales, dirigida al converso gentil de Pablo y colaborador, Tito, quien fue dejado en Creta para organizar la iglesia.
Tito
Capítulo 2
Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.
Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.
Las ancianas asimismo sean reverentes en su conducta, no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien;
que enseñen a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,
a ser prudentes, castas, cuidadosas de su hogar, bondadosas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes;
presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad,
palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.
Exhorta a los siervos a que sean sujetos a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones;
no apropiándose de lo ajeno, sino mostrando toda buena fidelidad, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo.
Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres se ha manifestado,
enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Esto habla, y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.