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Hebreus es universalmente aceptado como canónico, aunque su autoría es disputada (Tertuliano sugirió a Bernabé; otros sugieren a Apolos, Lucas o Clemente de Roma). La carta fue aceptada en el Oriente tempranamente pero ganó aceptación occidental plena en el siglo IV.

Hebreus

Capítulo 2

1

Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

2

Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

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¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

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testificando Dios juntamente con ellos con señales y prodigios y diversos milagros y dones del Espíritu Santo, distribuyendo según su voluntad.

5

Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.

6

Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que lo visites?

7

Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos;

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todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero aún no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

9

Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

10

Porque convenía a aquel por quien son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

11

Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

12

diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.

13

Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.

14

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

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y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

16

Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.

17

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

18

Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

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Hebreus em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible