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Hebreus es universalmente aceptado como canónico, aunque su autoría es disputada (Tertuliano sugirió a Bernabé; otros sugieren a Apolos, Lucas o Clemente de Roma). La carta fue aceptada en el Oriente tempranamente pero ganó aceptación occidental plena en el siglo IV.

Hebreus

Capítulo 3

1

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;

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el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

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Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno este, cuanto mayor honra que la casa tiene el que la hizo.

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Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.

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Y Moisés ciertamente fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

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pero Cristo como hijo sobre su propia casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

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Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,

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no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,

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donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras cuarenta años.

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Por lo cual me enojé contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos.

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Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.

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Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;

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antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

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Porque somos hechos participantes de Cristo, si en verdad retenemos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,

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entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

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Porque algunos que oyeron la provocaron; pero no todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés.

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¿Y con quiénes se enojó por cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

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¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?

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Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

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Hebreus em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible