1 Pedro es universalmente aceptado como canónico. Es una carta de esperanza y aliento escrita a cristianos perseguidos esparcidos por todo Asia Menor.
1 Pedro
Capítulo 2
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresías, envidias, y todas las detracciones,
desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado.
Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo;
y piedra de tropiezo, y roca de escándalo, a los que tropiezan al no obedecer a la palabra, a lo cual fueron también destinados.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.
Someteos a toda institución humana por causa del Señor, sea al rey, como a superior,
ya los gobernantes, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.
Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;
como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.
Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.
Siervos, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no solamente a los buenos y afables, sino también a los severos.
Porque esto es digno de aprecio, que por causa de la conciencia delante de Dios, soporte alguien penas sufriendo injustamente.
Porque ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Pero si haciendo bien sufrís, y lo soportáis, esto es digno de aprecio delante de Dios.
Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;
quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Porque erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.