1 Pedro es universalmente aceptado como canónico. Es una carta de esperanza y aliento escrita a cristianos perseguidos esparcidos por todo Asia Menor.
1 Pedro
Capítulo 5
Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;
no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.
Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
A él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Por medio de Silvano, a quien tengo por hermano fiel (según creo), os he escrito brevemente, exhortándoos y testificando que esta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis.
La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, os saluda, y también mi hijo Marcos.
Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Cristo Jesús. Amén.