Apocalipsis es universalmente aceptado como canónico. Fue uno de los últimos libros en ser universalmente reconocido en el Oriente debido a su naturaleza apocalíptica y su imaginería milenaria, pero su canonicidad nunca fue seriamente disputada después del siglo IV.
Apocalipsis
Capítulo 15
Vi otra señal en el cielo, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras, porque en ellas se consumaba la ira de Dios.
Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y sobre su imagen y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios.
Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.
¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios son manifestados.
Después de esto miré, y el santuario del tabernáculo del testimonio fue abierto en el cielo;
y del santuario salieron siete ángeles con siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos con cintos de oro.
Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos.
Y el santuario se llenó de humo por la gloria de Dios y por su poder; y ninguno podía entrar en el santuario hasta que se cumplieran las siete plagas de los siete ángeles.